miércoles, 15 de febrero de 1995

Ducati en el Perigord (Los Pollos)

Esta era una de las concentraciones con más pedigrí de las que yo conozco. Y perdonad que insista, pero creo que realmente de los Pirineos para arriba hay otra concepción de la moto y esta concentración me da la razón.

Durante años el equipo de competición que dirigía Ettiene Godart organizaba una concentración en el Périgord (La Roche Chalais, a 70km de Burdeos). Durante un largo fin de semana la granja de pollos de su propiedad se vaciaba, desparasitaba (¿o no?) y los corrales se preparaban para albergar a montones de motoristas básicamente franceses pero también del resto de Europa, incluyendo un reducido grupo español que poco a poco fue aumentando.

Por lo que tengo entendido fue el propio Emilio Moliné quien a través de su recordado “Anzánigo Post” promovió de alguna manera la asistencia a esta concentración, conocida por moteros y revistas especializadas como “Los Pollos”.

Ducati en el Périgord es una concentración abierta a todo motorista con montura europea, aunque a los no franceses, se les podía permitir algún que otro pecado como puede ser el hecho de presentarse con una japonesa (entiendase moto japonesa). Y es que este equipo llevaba su fidelidad y admiración por Ducati hasta la locura. De entrada, plantearos una cosa: una concentración básicamente de motos europeas. No, no, creo que no lo estáis haciendo bien. Esforzaos e imaginad una concentración solo de motos europeas (Triumph, Norton, BMW, Guzzi, Ducati,etc).

El viaje en si no tiene mucho atractivo pero cuando llegáis con vuestra moto hasta el desvió que conduce a la granja, todo el camino está repleto de carteles clavados en los árboles perjurando de la moto japonesa y por el contrario, alabando y ensalzando a Ducati. Esto es auténtico, en verdad lo es.

Cuando llegas a la caseta donde las inscripciones, todo son atenciones por los que vienen de fuera, es decir, nosotros los españoles (por definición y sin entrar en detalles). Un sector de la granja está más o menos reservada para los españoles e incluso algunos se permitían el lujo de reservar. Otra curiosidad es que quien entra con la moto no sale con ella del recinto excepto para los actos programados por la organización. Esta concentración la realicé con mi amigo Leandro y su incombustible (e impoluta) K-75.

Pues bien, para ser sinceros os he de decir que cuando vi donde teníamos que dormir me entraron ganas de largarme a mi casa. Pero enseguida se te quitan esos humos y te amoldas a la situación. Las “habitaciones-corrales” de nuestro grupo eran de unos seis, pero la nave principal de los franceses era impresionante aunque realmente no se si ahí lograba dormir alguien. Las dos noches yo tampoco pude dormir mucho, más por el frío que por otra cosa. Y es que para acabarlo de arreglar, la”suite” disponía de la típica estufa de gas (no olvidemos que es una granja) y con el suelo lleno de paja no daba muchas garantías de seguridad. Así que se dejó un poco abierta una ventana y el contraste de frío y calor aún lo hizo más doloroso.

No se si contar esto, pero lo voy a hacer. Durante esas dos noches me entraron ganas de matar a alguien. Él no lo sabía. Se llamaba, y se sigue llamando pues no cometí delito alguno, Paulino.

Paulino es periodista de las dos ruedas y cometí el error de creerme a pies juntillas lo que publica, motivo por el cual me presente en la Stella Alpina y en solitario en una fecha que no era. Tenía un móvil, pero mis instintos asesinos no se materializaron pese a que lo tuve en la misma “habitación”.

En términos generales la concentración fue muy positiva. Buen ambiente y estupenda organización. Las comidas un 10. Se organizaban en dos turnos. Buena comida servida en la mesa mientras un grupo de músicos tocaba. La organización también montó una excursión por la zona y una de las cenas se hizo en un pabellón municipal de la población vecina, con música y espectáculo en vivo. Otro día el grupo de españoles nos fuimos a la costa a comer ostras.

Antes de dar por finalizada la concentración, la organización dispuso un trailer con la caja abierta por un lateral repleto de comida, bebida y otros enseres y trofeos. Cada participante podía escoger tres cosas del camión y en deferencia al nutrido grupo de españoles ahí presentes nos dejaron que empezásemos nosotros.

En fin, que es una lástima que una concentración de tanto nivel haya desaparecido.

1 comentario:

Unknown dijo...

Hola,guardas alguna foto,cartel o publicidad,yo estuve y no conservo nada.Gracias.
@erivera999